A través de la historia el hombre siempre ha buscado adoptar métodos o sistemas que le permitan participar en sociedad, debido a que la convivencia implica interactuar con otros de su misma especie, y por ende requiere de la toma de decisiones que le permitan mediar sus relaciones. Al existir un sin número de seres diferentes con formas de pensar disímil, hace que sea necesario concebir un tiempo y un espacio en el que se pueda participar y obrar de manera libre para la toma de decisiones, por ello se le concede a la democracia la forma material de tomar tales decisiones, lo que genera la inquietud con respecto a si ¿es la democracia un método o un sistema?, debido a que la democracia puede ser concebida solo como un medio que permite mediar las relaciones entre individuos o como un estilo de vida implícito en la comunidad instaurado bajo un sistema organizacional.
La Real Académica de la Lengua Española define como método “Modo de obrar o proceder, hábito o costumbre que cada uno tiene y observa”, concepto que superpone una forma en que los individuos desarrollan acciones, es decir que bajo su voluntad interactúan bien sea de una u otra forma por costumbre o por juicios valorativos, pero ¿cómo se relaciona esto con lo que es la democracia?, pues bien, la democracia es un ámbito participativo que hace que los seres obren de la forma que consideren pertinente; ésta, se convierte en tiempo y espacio, es decir en un momento y en un lugar, donde todos los miembros de una comunidad poseen la oportunidad de participar y por tanto de tomar decisiones colectivas.
El tiempo y el espacio que ha concertado a la democracia y que la consolida como método solo la ha sosegado a un ideal, porque la total y libre forma de proceder de los individuos se ha convertido en una paradoja es decir en una “idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las persona”, ello sugiere que el modo de obrara con un objetivo en mente como lograr mejores condiciones en la vida de los seres, se ve derrochado en la medida en que el método democrático no resulta formar el arquetipo que se concibe, y por tanto es opuesto a la expectativa con la que se ejerce.
Por tanto, el hecho de consolidar a la democracia como un sistema hace necesario que el participar en ella y a su vez ejercerla sea necesario un modo de comportamiento determinado donde todos los aspectos de una sociedad tanto económicos, políticos y culturales entre otros confluyan y la propicien no solo en el “tiempo y espacio” si no se adopte como una forma de vida, no como un aspecto mas dentro de la vida en si, sino como la clara representación de participar libremente para mejorar la calidad de vida de todos.

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