Brasil: cuando menos es más
Durante varios años, el poder y la potestad del Tribunal Supremo Federal de Brasil, ha generado dudas sobre su eficacia y competencia. Esto, como resultado de una saturación legislativa, que sin duda, no difiere del contexto colombiano.
Durante varios años, el poder y la potestad del Tribunal Supremo Federal de Brasil, ha generado dudas sobre su eficacia y competencia. Esto, como resultado de una saturación legislativa, que sin duda, no difiere del contexto colombiano.
En efecto, las decisiones allí tomadas, son casi que imperativas, puesto que el derecho a apelar debe pasar por largos procesos legislativos y una serie de trabas, para finalmente llegar a las cabezas del Tribunal.
Este tipo de escenarios nos muestran que parece que uno de los principales problemas que caracteriza a la justicia internacional se concentra en la acumulación de procesos, las trabas legislativas e ineficaces pasos burocráticos, que en ocasiones, desembocan en decisiones “poco acertadas” y no permiten al ciudadano abogar por demandas.
El caso de Brasil no difiere del caso colombiano. Los sistemas judiciales de ambos países experimentan un entorpecimiento procedimental en el ámbito legislativo y todo patrocinado por reformas, decretos, leyes y demás marco jurídico que lo finalmente hacen es permitir a los órganos desempeñar sus funciones de acuerdo a interés casi que personales, ¿por qué? Es necesario recordar que si Bien la Constitución de 1988 y la Constitución de 1991 son para Brasil y Colombia respectivamente su marco jurídico, con el paso de los años, el sistema se ha visto impregnado de conveniencias donde todos pueden hacer y deshacer de acuerdo a sus prioridades individuales.

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